domingo, 13 de mayo de 2007

"MINTRABAJO NEGOCIA CONTRATO PETROLERO CON UNA DIRIGENCIA DESLEGITIMADA"

ENTREVISTA A MARCELA MÁSPERO

Por: I.G. - Aporrea.org Fecha de publicación: 02/04/07

Con mucha preocupación hemos visto en los últimos días algunos acontecimientos que tienen que ver con la negociación del Contrato Colectivo de los trabajadores petroleros.
Marcela Máspero, miembro de la Coordinación Nacional de la Unión Nacional de los Trabajadores UNT y del Colectivo de Trabajadores en Revolución CTR, nos cedió un tiempo para responder algunas interrogantes con respecto a estas negociaciones contractuales.


Aporrea ¿Marcela, que te preocupa de estas negociaciones?
M.M.-Hemos observado lo que está aconteciendo en el sector petrolero, a partir de las actuaciones desde el “poder formal o poder constituido”, de la nueva casta recientemente instalada en el Ministerio del Trabajo, aliada con una cúpula sindical que no tiene nada que ver con el poder originario, ese poder popular que todos los días señala el Presidente Chávez.
Como una trabajadora más de este país, he decidido opinar, porque en este proceso los trabajadores tenemos el derecho de opinar puesto que en la revolución bolivariana no existe delito de opinión, pero menos aún sobre los temas propios de la clase.



Los trabajadores venezolanos asumimos nuestro papel como clase por primera vez en este proceso revolucionario cuando nuestros hermanos petroleros, los obreros, los jubilados, los ex trabajadores, junto al pueblo y las fuerzas armadas restablecieron la operatividad de la industria petrolera, por encima de la burocracia y la tecnocracia aliada con la contrarrevolución, en el sabotaje petrolero.

Aporrea ¿Pero que pasó después?
M.M.-Después de esto, el Presidente Chávez decidió incorporar a dos trabajadores petroleros en la Junta Directiva de PDVSA, entre ellos a Rafael Rosales, Presidente de FEDEPETROL, pero lo que nadie ha dicho públicamente, es la vergüenza que nos causó a los trabajadores el paso de este personaje oscuro por la Junta Directiva de PDVSA.


Para nadie es un secreto el control férreo que todavía mantiene en la Zona de Occidente, en la mayoría de las Gerencias y su alianza con las Contratistas, en desmedro de los derechos de los trabajadores y para vergüenza del proceso revolucionario. Igualmente se le ubica entre los hombres más ricos de esa zona en nuestro país. ¿De dónde proviene su poder? ¿Cómo acumuló sus riquezas?....en su paso por PDVSA.


Hoy, después de su salida, no sólo de la Junta Directiva de PDVSA sino de la Presidencia de la Federación, donde deja encargado a Oswaldo Caibeth, quien conjuntamente con Douglas Pereira, presuntamente funcionan como testaferros, sigue actuando en el sector petrolero moviendo piezas como en un tablero de ajedrez.

Aporrea ¿Existe en PDVSA una tecnocracia?
M.M.-En PDVSA todavía existe una cultura de la tecnocracia y la burocracia muy arraigada, de las élites que forman parte de la derecha y el reformismo que intentan contener todos los días la lucha de clases que se expresa en la industria; que promueven diferencias perversas entre empleados, obreros, profesionales y técnicos y la llamada “nómina mayor”, a la cual han incorporado a trabajadores que no tienen cargos de dirección, sólo para escamotearle sus derechos.


La explotación capitalista está latente en todas sus actividades y aunque los recursos se están distribuyendo para el pueblo venezolano, financiando las misiones, todavía falta mucho para su real transformación. Sumado a esto los traidores, los golpistas, tienen gran incidencia, colados a través de las transnacionales, de las empresas contratistas nacionales y de muchos Gerentes y Directores complacientes.

Aporrea ¿Que pasa con la Convención Colectiva?
M.M.
-A los trabajadores de base se les violenta todos los días la convención colectiva, hay despidos injustificados a trabajadores y dirigentes sindicales, entre ellos a Daniel Álvarez, y nadie responde. Por mencionar solo un caso, en la Inspectoría del Trabajo de la Costa Oriental del Lago las transnacionales han ganado todos los casos contra los trabajadores….aproximadamente 350. ¿Dónde está la justicia social?


En cuanto a la organización sindical, y aquí debemos ser autocríticos, todos apostamos a la consolidación de SINUTRAPETROL como sindicato alternativo al sindicalismo tradicional, con mucho dolor hoy debemos afirmar que su afiliación no llega a los 3 mil trabajadores y que la conducta de muchos de sus dirigentes deja mucho que desear con respecto a los del pasado. Los privilegios personales por encima de lo colectivo, la maniobra cupular, etc.

Aporrea.- ¿Qué pasa realmente con la unificación?
M.M.
-Después de tres años de firmada la convención colectiva, es ahora casualmente cuando los Presidentes de FEDEPETROL, SINUTRAPETROL y FETRAHIDROCARBUROS, deslegitimados y rechazados por las bases sindicales y los trabajadores, apelan a la cláusula 74 de ese Contrato para, ahora sí, “decretar la unificación sindical”.


Los mismos que durante tres años sólo se ocuparon de sus privilegios o de las “cuotas de empleo”, pero jamás de defender los derechos de los trabajadores o de legitimarse democráticamente hoy decretan la unidad, acompañados por un sector de la derecha enquistado en el Gobierno “El Ministerio del Poder Popular para el Trabajo y la Seguridad Social”, que sólo trabaja para un sector burocrático, que no tiene coherencia entre su praxis y su discurso, y que jamás ha estado al frente de ningún conflicto de los trabajadores en este país, que juegan el mismo papel que jugaba el Buró Sindical de AD en sus mejores tiempos, la FBT.


Que casualidad que deciden hacerlo cuando un grupo de sindicatos legitimados, afiliados a FEDEPETROL, acuden al CNE para solicitar el proceso electoral, ya aprobado, designada su Comisión Electoral, en un Consejo Directivo Nacional la semana pasada y fijada la fecha para el 20 de Junio.

Aporrea.- ¿Qué pasa con el Contrato Colectivo de los trabajadores?
M.M.
-Está vencido desde el año pasado, en el lapso previsto las Federaciones introdujeron sus respectivos proyectos, y el Ministerio del Trabajo lo ha retrasado como parte de una política de secuestro de los derechos que sólo pertenecen a los trabajadores y a sus familias, no al Estado ni a las federaciones.


Esta política del Ministerio la justifican en la “falta de legitimidad de las Federaciones”, y esta semana vemos como desde el Despacho del Trabajo anuncian la conformación desde las cúpulas, de una Comisión para la creación de la nueva Federación y una comisión negociadora, supuestamente, del Contrato Colectivo, pero ya vemos a algunos actores entre ellos a Will Rangel y Girot, hablando de bonificaciones….esto no es lo que aspiran los trabajadores petroleros.


Si se hiciera una encuesta hoy entre los trabajadores, inequívocamente el resultado sería que los trabajadores están esperando la discusión de su contrato, pero sin la presencia de los mismos actores que lo hicieron en el pasado y sin que le bonifiquen su salario.

Aporrea.- ¿Y que propones hacer?
M.M.
-La unidad es un objetivo estratégico para la clase trabajadora, pero esta no se impone o decreta, se construye desde la clase, y esta mamarrachada que nos quieren vender es la unidad de cúpulas para sustituir unas castas por otras, y para tratar de mantener en el poder a los que ya no tienen nada, cuando vienen siendo desplazados por la fuerza de la base.


Es fundamental trabajar y consolidar la unidad de los trabajadores petroleros, y una de las maneras sería legitimar desde las bases, primero estas Federaciones e iniciar un proceso de transformación hasta de la propia estructura de la organización, lo cual no es un problema de siglas o estatutos, sino una unificación de fondo con los trabajadores, se trata de un problema de cultura sindical, de definir el papel de los sindicatos y los trabajadores en este proceso, y en eso hay que trabajar muy duro para erradicar la vieja cultura sindical cetevista muy arraigada entre nuestros sindicatos bolivarianos. Este es un tema de conciencia, de la necesidad de transformación, que va de lo personal a lo colectivo.


Si ya hay elecciones convocadas en FEDEPETROL, las otras deberían hacer lo propio para legitimar los voceros e interlocutores que avancen hacia el proceso unitario, con la participación protagónica de los trabajadores.
Iniciar de inmediato la discusión del Contrato Colectivo, existe un precedente, que fue la discusión de la Contratación entre CADAFE y FETRAELEC. Esta Federación convocó su proceso electoral y mientras transcurrían los lapsos se discutió y firmó el Contrato Colectivo.


En el sector petrolero hay que designar a los negociadores, a partir de los sindicatos de base ya legitimados. LA CONVENCION COLECTIVA ES UN DERECHO DE LOS TRABAJADORES Y SUS FAMILIAS, IRRENUNCIABLE, sobre el cual no pueden decidir las cúpulas y la burocracia del Estado.

Aporrea.- ¿Hacia donde vamos?
M.M.
-Alguna gente que se reivindica con partida de nacimiento de “izquierda”, aprovecha hoy el poder formal, para actuar a favor de la derecha y el reformismo, estos actores impiden a toda costa el avance hacia el socialismo, maniobran desde el poder formal o constituido para secuestrar o acallar al poder originario o constituyente, esto no tiene nada que ver con el Socialismo.
En mi caso, aunque no vengo de la izquierda, pero a partir de este proceso nos hemos venido encontrando con este pueblo y los trabajadores, con sus sueños y esperanzas, que estamos conociendo a Marx y su teoría como herramienta filosófica y metodológica fundamental para la transformación de la sociedad, que estamos leyendo a Gramsci, a Lenin, a Rosa Luxemburgo, que debatimos en círculos de estudio sobre la necesaria transformación del movimiento sindical y la construcción del socialismo, que nos consideramos trabajadores bolivarianos, con un discurso y una practica coherente, que estamos consustanciados con los problemas de la clase, que jerarquizamos por encima de los afanes dirigenciales, el contribuir a la conquista de condición de sujeto histórico de la clase y reconocemos el liderazgo fundamental del Presidente Chávez en este proceso, si sabemos hacia donde vamos, y reafirmamos que en esta etapa de la revolución, como expresión de la lucha de clases, hay una lucha entre las nuevas castas y el poder originario. La revolución solo será posible en la medida que triunfe el poder originario, el Socialismo avanzará en la medida que erradiquemos la explotación capitalista, no es un problema de discursos, es nuestra carta de presentación, nuestra cédula de identidad, nuestra esperanza y en eso se nos va la vida.

Aporrea.- Finalmente ¿Cuál es tu llamado?
M.M.
-Le hago un llamado al Ministro Ramírez y al alto Gobierno, a que verifiquen: ¿Quien ha estado negociando hasta altas horas en el Ministerio del Trabajo? ¿Quien celebró el día viernes con sus aliados estratégicos el golpe asestado? ¿A quién representan muchos de los actores involucrados? ¿Quién está llamando a todos los dirigentes sindicales para que participen en la negociación?.......el oscuro personaje del que hablamos, Rafael Rosales, el mismo que sigue manejando los hilos del poder desde las cúpulas de las Federaciones, a través de testaferros y agentes disfrazados con boinas rojas, a nombre de la Fuerza Bolivariana de Trabajadores FBT y que no son más que los mismos actores del pasado, acompañados por nuevos….con las mismas intenciones.

http://www.aporrea.org/energia/n92772.html 02/04/07

TRABAJADORES EN REVOLUCIÓN, Nº 1, MARTES 1º DE MAYO DE 2007

SIN CLASE TRABAJADORA NO HAY SOCIALISMO


EDITORIAL


El proceso revolucionario venezolano se dirige aceleradamente hacia definiciones cruciales. La situación de ambigüedad que durante varios años se ha mantenido y reforzado, por unas u otras razones, -pero sobre todo por la ausencia de definición sobre el carácter de la revolución-, llega a su fin.
Para poder avanzar, la revolución necesita profundizarse. El carácter socialista, proletario e internacionalista cobra cada vez más importancia. Los sectores que creían, y creen, que una cierta distribución de la riqueza, un gobierno decente, control de la inflación y de los niveles de corrupción, es lo más a que puede aspirarse en el desarrollo del actual proceso político. Que el capitalismo lo más que necesita es de ciertas reformas que lo “humanicen” y lo hagan “sustentable”.
Pero, esta es una ilusión (de quienes honestamente piensan así) y un fraude (de aquellos siempre prestos a cambiar la morocota por el menudo).

LA AUSENCIA DE UNA CENTRAL SINDICAL EFECTIVA (UNT) RETRASA EL AVANCE DE LA COMBATIVIDAD, LA ORGANIZACIÓN Y LA CONCIENCIA DE LA CLASE TRABAJADORA
Los trabajadores sin organización sindical y política no dejan de ser mera materia prima bruta del proceso de producción capitalista. De ahí la necesidad de la organización sindical y de una confederación que centralice todas las luchas reivindicativas de las amplias masas trabajadoras. Mientras exista capital y explotación capitalista, mercancía y dinero, mercado y libertad para vender la fuerza de trabajo al mejor postor, los trabajadores necesitaremos de la organización sindical.

PARA LA CONFORMACIÓN DE UNT SE NECESITAN ELECCIONES DEMOCRÁTICAS, POR LA BASE, CON LA PARTICIPACIÓN DE TODAS LAS CORRIENTES Y UN ESTATUTO APROBADO EN COMÚN Realizar este mismo año, elecciones para la Confederación Nacional y para la Federaciones Regionales, es, en consecuencia, de vital importancia para el desarrollo del movimiento obrero venezolano, no sólo en el inmediato ámbito económico-reivindicativo, sino en el ámbito de la lucha política de clase por dirigir a la nación venezolana en el combate contra el imperialismo y sus socios criollos.

LAS REIVINDICACIONES DE ESTE PRIMERO DE MAYO
En primer lugar un aumento de salario proporcional a los índices inflacionarios, pero con una propuesta más estructural, más allá de una concepción economicista y ficción monetarista, que genera un círculo vicioso entre aumentos de salarios, inflación y especulación, que no representan una mejora real en el poder adquisitivo de los trabajadores. Por ello, es necesario además del aumento salarial, el control de los precios de los artículos de consumo masivo y el estudio de la estructura de costos de las empresas industriales, agrícolas, comerciales y financieras.
Las convenciones colectivas deben retomarse saltando las razones jurídicas formales (la realidad está por encima de la forma), a fin de beneficiar a los trabajadores y sus familias. De igual manera hay que incorporar a las convenciones colectivas, aspectos que perfilen el poder de los trabajadores; humanización del trabajo (reducción de la jornada de trabajo), participación obrera en las diferentes etapas del proceso de producción, incorporación del salario social integral y los temas ambientales, entre otros.
Con respecto al MINTRASS: disfunciones de las Inspectorías y de la mayoría de sus instancias; la discrecionalidad con que se otorga la solvencia laboral, los cambios de procedimientos internos para sus tramitaciones, sin anuncio debido; el doble rasero para decidir sobre la vida interna de los sindicatos y sus cualidades de ley, interviniendo y centralizando con estos actos, decisiones que sólo competen a los sindicatos y sus afiliados.Igualmente, nos encontramos ante: incumplimiento de la LOPA obstáculo para accionar procedimientos sancionatorios y que termina siendo arma contra los propios trabajadores; reiterada negativa tanto a la publicación de los listados de empresas insolventes, solventes y en trámite, como al necesario control social de los trabajadores en el otorgamiento de solvencias; la concepción legalista manifestada en darle preeminencia al “estado de derecho”, es decir al derecho de los patronos y el capital, por encima del llamado “débil jurídico”. Finalmente, la necesaria transformación radical de la estructura y el papel del MINTRASS, como del marco jurídico-laboral venezolano.

REFORMISMO, BUROCRATISMO Y CORRUPCIÓN SON LOS INSTRUMENTOS DEL IMPERIALISMO Y LA BURGUESÍA INTERNA PARA CONTENER Y DESVIAR LAS LUCHAS OBRERAS Y POPULARES
Las luchas contra este trío sólo tiene sentido si se comprende que su caldo de cultivo son las ganancias monopólicas del capitalismo en su estadio imperialista y en la senectud de esta misma fase que lo lleva a la criminalización de la propia economía con su corolario de guerras, destrucción de empleos, bajos salarios, flexibilización y deslocalización laborales que afectan al conjunto de los trabajadores en todo el mundo.
Por tanto combatir contra el reformismo y las capas burocráticas sindicales y políticas, significa que los trabajadores debemos controlar la plusvalía producida en otros países y que ingresa bajo la forma de renta petrolera.
Combatir contra el burocratismo tampoco es un asunto de prédica moralizante. Se trata, ante todo, del estrecho control obrero y popular de todos los procesos políticos, sociales, económicos y laborales. Se trata del aumento de la eficiencia del aparato del Estado puesto bajo férreo control popular.
Combatir contra la corrupción sólo es posible en una perspectiva a largo plazo de destrucción del capitalismo y de abrir camino a una economía y a una sociedad socialistas. Mientras exista una economía de la miseria y la sobrepoblación crecientes, la corrupción será una especie de reparto perverso de las rentas y sólo se podrá limitar hasta cierto punto sin posibilidad de erradicación de la misma.

LOS CONSEJOS BOLIVARIANOS DE TRABAJADORES COMO EXPRESIÓN DEL PODER POPULAR DE LA CLASE OBRERA
Tomar la dirección de la economía nacional por parte de los productores, exige organismos de organización y lucha distintos al sindicato. Este último seguirá existiendo para gestionar las relaciones laborales, los convenios colectivos, las leyes laborales, en fin la lucha diaria (la guerra de guerrillas, la llamaba Marx) contra la explotación capitalista.
Los Consejos, en cambio, se establecen en el ámbito de la dirección de la empresa, en la planificación de la producción, en sus relaciones con el conjunto de la rama económica a la que pertenece y de la propia economía nacional. Aquí, los trabajadores irán convirtiéndose en los dirigentes de la economía partiendo de la dirección de la empresa, enlazándola con la comunidad circundante, ejerciendo paulatinamente, junto a las otras clases y capas sociales explotadas y oprimidas, la nueva hegemonía política, social y cultural sobre el conjunto de la sociedad.
Su impulso, el seguimiento constante de su labor, la reflexión permanente sobre su accionar, son tarea estratégica de la que depende buena parte del futuro del proceso revolucionario bolivariano.

LA CONFORMACIÓN DEL PSUV CONDENSA TODAS LAS CONTRADICCIONES SEÑALADAS
El llamado a la constitución, por parte del presidente Chávez, de un Partido Socialista Unificado, ha trasladado a ese terreno todas las contradicciones que hemos esbozado. Reformismo, burocracias estatal, partidista y sindical, corruptos de toda laya (no pocas veces reformistas y burócratas), patronos reconvertidos al “Socialismo del siglo XXI”, están por la construcción de este partido (sólo algunos hicieron intentos por establecer distancias). ¿Cambio de actitud y de política? Nada de esto. Sucede que si se quiere frenar un autobús, nada mejor que sentarse en el puesto del chofer. Sin embargo, también confluyen militantes populares de distintos orígenes que ven en este partido una posibilidad de superar la dispersión política y el partidismo agudo que casi le cuestan la vida a este proceso.
Los próximos meses verán un importante desarrollo de este instrumento y una aguda lucha política por su dirección que será la lucha por la dirección del proceso político venezolano.
Los trabajadores tenemos mucho que decir al respecto.

TRABAJADORES EN REVOLUCIÓN, Nº 1, MARTES 1º DE MAYO DE 2007

miércoles, 9 de mayo de 2007

¿FORMEMOS LOS SOVIETS?


¿FORMEMOS LOS SOVIETS? (1)

Dos artículos nuestros del número precedente, uno dedicado al análisis del sistema de representación comunista, el otro a la exposición de la tarea actual de nuestro partido, concluían convergiendo en la cuestión de si hoy sea posible y conveniente la constitución de los consejos de obreros y campesinos mientras aún esté en pie el poder de la burguesía.

El compañero Ettore Croce (2) en un artículo del Avanti! (3), discutiendo nuestra tesis abstencionista, pide que antes de desembarazarnos del arma envejecida de la acción parlamentaria, tengamos lista una nueva, y auspicia la formación de los Soviets.

En el número pasado nosotros clarificamos la distinción entre la tarea técnico-económica y la tarea política de la representación sovietista, demostrando que los verdaderos órganos de la dictadura proletaria son los Soviets políticos locales y centrales, en los cuales los obreros no figuran como subdivididos en categorías de oficios.

Al lado de estos órganos cuya suprema autoridad es el comité central ejecutivo, que nombra los Comisarios del Pueblo, está todo el entramado de los órganos económicos, basados sobre los consejos de fábrica y sobre los sindicatos profesionales, y que confluyen en el Consejo Central de la Economía.

En Rusia, mientras, repetimos, en el CCE y en el Soviet de los Soviets no existen
representaciones profesionales, sino tan sólo distritos territoriales, en el Consejo de la Economía, el órgano que actúa técnicamente las deliberaciones de socialización de la asamblea política, figuran las federaciones de oficio y los consejos económicos locales.

L’Ordine Nuovo (4) del 16 de agosto traía un artículo interesante sobre el mecanismo sovietista de socialización.

En este artículo se exponía como en una primera fase, definida anarco-sindicalista, los consejos de fábrica asumieron en sus manos la gestión de la producción, pero que luego, en la fase sucesiva de centralización, habían ido perdiendo importancia hasta convertirse en simples representaciones de los intereses del trabajo y en sociedades de mutuo auxilio y educación entre los obreros de una planta.

Si pasamos al movimiento comunista alemán, vemos en el programa de la Liga Spartacus (5) que los COS (Consejos de Obreros y Soldados), órganos que sustituyen a los parlamentos y a los consejos comunales burgueses, son muy otra cosa que los consejos de fábrica, los cuales (art. 7 del cap. III) de acuerdo con los Consejos de los Obreros regulan las condiciones de trabajo, y controlan la producción para asumir finalmente la dirección del ejercicio.

La dirección de las fábricas, en la práctica rusa, ha sido luego constituida sólo por un tercio por la representación del consejo di fábrica, por un tercio por la representación del Consejo Supremo de la Economía, y por un tercio por la representación de la Federación central de industria (intereses del gremio - intereses generales de la sociedad - intereses de la técnica industrial de la rama).

Siempre en Alemania, las elecciones de los COS tienen lugar con este mecanismo: cada 1000 electores un miembro del consejo - sólo las grandes fábricas con más de 1000 obreros constituyen un cuerpo electoral en sí - para las pequeñas fábricas y los desempleados, se vota con el método establecido por la comisión electoral de acuerdo con las distintas organizaciones profesionales.
Nos parece que tenemos bastante para declararnos fautores de un sistema de representación netamente distinto en dos redes (6): económica y política.
Para las funciones económicas, cada fábrica tendrá su consejo de fábrica electo por los obreros, que tendrá ingerencia en la socialización y en la sucesiva dirección de la planta según oportunos criterios.

Para la función política, es decir para la formación de los órganos locales y centrales del poder, las elecciones de Consejos proletarios se harán con listas en las cuales - excluidos rigurosamente los burgueses, o sea aquellos que de algún modo viven del trabajo ajeno - figuren todos los proletarios en plan de igualdad, cualquiera sea la profesión, y también si se encuentran, por justas razones, desempleados o no aptos para el trabajo.

Establecido bien esto, ¿se pueden, se deben formar los Soviets?
Si hablamos de los consejos de fábrica, los mismos se están ya difundiendo bajo la forma de comisiones internas, del sistema inglés de los Shop Stewards (7); y como quiera que ellos son organismos que representan los intereses del gremio, se puede determinar su formación aun mientras la fábrica pertenece todavía al capital privado, más bien será ciertamente útil alentar la constitución de estos consejos de fábrica pero sin hacerse demasiadas ilusiones sobre su intrínseca facultad revolucionaria.

Llegamos al problema más importante: el de los Soviets políticos.
El Soviet político representa los intereses colectivos de la clase trabajadora, en cuanto ella no comparte el poder con la clase burguesa, sino que ha logrado derrocarla excluyéndola del poder.

Todo el valor y la fuerza del Soviet están entonces no en una especial estructura, sino en el hecho que él es el órgano de una clase que toma para sí toda la dirección de la gestión social. Todo miembro del Soviet es un proletario, consciente de ejercitar la dictadura junto a su propia clase.

Si la clase burguesa está todavía en el poder, aun teniendo la posibilidad de convocar a los electores proletarios para elegir sus delegados (puesto que no es el caso de pasar ni por los sindicatos, ni por las comisiones internas existentes), no se haría sino una imitación formal de una institución por venir, pero a ésta faltaría su fundamental carácter revolucionario.

Aquellos que pueden hoy representar el proletariado que mañana asumirá el poder son los obreros conscientes de tal perspectiva histórica, o sea los obreros inscritos en el Partido Comunista.

El proletariado que lucha contra el poder burgués está representado por su partido de clase, incluso si éste sólo constituye una audaz minoría.

Los Soviets de mañana deben tener su génesis en las secciones locales del Partido Comunista. Éstas tendrán listos los elementos que, inmediatamente después de la victoria revolucionaria, serán propuestos para el voto de la masa electoral proletaria para constituir los Consejos de los delegados obreros locales.

Pero para poder asumir estas funciones el Partido Comunista debe abandonar las elecciones de representantes en los organismos de la democracia burguesa. Las razones de tal afirmación son evidentes.

El Partido debe estar compuesto sólo por individuos prestos a las responsabilidades y a los peligros de la lucha en el período de la insurrección y en el de la reorganización social. La conclusión: abandonaremos las elecciones sólo cuando tengamos listos los Soviets, es errónea. Un mejor examen de la cuestión conduce en cambio a otra conclusión: el órgano de la revolución hasta que exista el poder burgués es el Partido de clase; luego del derrocamiento de éste es la red (8) de los consejos obreros.

El partido de clase no puede ser tal ni ponerse a la altura de lanzar el asalto al poder burgués para sustituir la democracia parlamentaria con el sistema sovietista, sin renunciar a enviar a sus representantes a los organismos burgueses.

Esta renuncia, que tiene formalmente valor negativo, es la primera condición para movilizar las fuerzas del proletariado comunista.

No querer hacerla quiere decir reputar inútil el colocarse en condiciones de aprovechar la primera ocasión conveniente para declarar la guerra de clase.

Tomado de "Il Soviet" del 21 de septiembre de 1919.

http://www.quinterna.org/archivio/1911_1920/formiamo_soviet.htm
26/04/07

NOTAS

(1) Es muy probable que el autor de este artículo sea Amadeo Bordiga (1889-1970). En ese entonces era el principal vocero de la Fracción Comunista Abstencionista del Partido Socialista Italiano (PSI) y animador del periódico Il Soviet. Esfuerzos que confluirían con los de Antonio Gramsci, el grupo de L'Ordine Nuovo y la corriente culturalista encabezada por Angelo Tasca, en la conformación en 1921, en Livorno, del Partito Comunista d'Italia. El rastreo de las autorías de Amadeo Bordiga se dificulta por su negativa, salvo contadas excepciones, a firmar los artículos y ensayos con su nombre por considerar que " la propiedad intelectual es la peor forma de propiedad existente ".

(2) Ettore Croce (1866-1956). Militante y dirigente del Partido Socialista Italiano. Estuvo entre los fundadores del Partido Comunista d'Italia (1921) del cual fue diputado hasta 1926 cuando tuvo que exilarse a Francia perseguido por el régimen fascista. Luego de la caída del fascismo siguió ligado al PCI, pero sin participación activa.

(3) Avanti! (Adelante) Diario del Partido Socialista Italiano. Fundado en 1896.

(4) L’Ordine Nuovo (El Orden Nuevo) fundado el 1º de mayo de 1919 por Antonio Gramsci como respuesta “a una necesidad profundamente sentida por los grupos socialistas de una palestra de discusiones, estudios e investigaciones en torno a los problemas de la vida nacional e internacional (...)”. A partir de su 7ma entrega, en junio de ese mismo año, se convierte en “el diario de los Consejos de Fábrica” en lucha por “Todo el poder del taller a los comités de fábrica, coordinada con la otra: Todo el poder del Estado a los consejos obreros y campesinos” .

(5) Liga Spartacus o Liga Espartaquista. Su programa conocido como ¿Qué quiere la Liga Espartaquista? Programa del Partido Comunista Alemán, fue redactado por Rosa Luxemburgo y publicado por vez primera en el diario espartaquista Die rote Fahne (La Bandera Roja), el 14 de diciembre de 1918. Cuando Luxemburgo lo redactó los espartaquistas eran todavía parte del Partido Socialdemócrata Independiente (USPD), al que abandonarían el 31 de diciembre de 1918 al fundar el Partido Comunista Alemán (KPD).

(6) Queremos dejar sentado que no hemos “modernizado” este término. Hemos traducido literalmente reti por redes. Como corresponde.

(7) Shop Stewards. Delegados de Taller. Su desarrollo se sitúa antes de la primera guerra mundial en Escocia, en torno al Clyde Workers' Committee, luego al National Shop-Stewards, y más tarde en el Workers' Committee Mouvement, todos independientes respecto de la organización sindical oficial: la TUC (Trade Union Congres). Durante la primera guerra mundial dirigieron varias huelgas importantes con la consiguiente represión. Más tarde estos comités shop-stewards fueron integrados en el funcionamiento del sistema. Pero fue bajo el gobierno de la Thatcher que su poder y su papel, ya muy disminuidos, desaparecieron prácticamente.

(8) Idem, nota 6.


Notas y traducción del italiano: Giuseppe Raspa, 29/04/07

MOVIMIENTO OBRERO. MATERIALES

Este blog se encargará de publicar materiales del movimiento obrero y sindical nacional (venezolano) e internacional. Se trata tanto de textos contemporáneos como de textos antiguos pero cuya actualidad está fuera de toda duda.Comenzamos con algunos materiales del movimiento obrero italiano, de la época de la formación de los Consejos de Fábrica (1919-1920) inéditos en español, y de pertinencia para el actual debate-acción sobre los Consejos de Trabajadores en Venezuela.